
Mi anfitrión, quizás no en el mejor momento para el que oficie de cantante -porque nunca lo será cuando ya se ha accedido a muchos brindis o a una abundante ingesta de exquisiteces-, me solicitó que interpretara un aria de ópera extremadamente difícil: Donna non vidi mai de Manon Lescaut de Puccini, su favorita. No podía negarme. Era, sin duda, la única forma de corresponder a tanta fineza y afecto. Y así fue como, acompañado por un notable pianista nacional de paso por Magallanes, abordé ese temida romanza operática.
Huelga decir que en aquel día viví instantes de ínsita emoción. Por tanto, agradezco a todas mis querencias magallánicas -y no sólo a las que estaban ahí presentes-, las infinitas gentilezas que me han dispensado en mi ya importante estadía en esta hermosa región. ¡Qué paradójico resulta encontrar cariño y reconocimiento en personas a las que he conocido hace tan pocos años…! Son las imponderables contradicciones -gratas, en este caso-, que tiene la siempre azarosa existencia humana.
A continuación, entonces, puede usted oír el aria Donna non vidi mai (Mujer que no veré…) de Manon Lecaut de Puccini.
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